Wolfgang Köhler fue una persona real.
Su nombre está presente en institutos, edificios universitarios, cátedras, premios, archivos y placas conmemorativas repartidas por distintos lugares del mundo.
Y, sin embargo, aquí, en Canarias, mucha gente nunca ha oído hablar de él.
Fue precisamente en Tenerife donde desarrolló una parte fundamental de su trabajo y donde escribió algunas de sus obras más importantes. Aquí investigó, aquí convivió durante años con sus chimpancés y aquí realizó los experimentos que acabarían teniendo una enorme influencia en la historia de la psicología.
Pero ¿Cuántas personas conocen hoy su historia?
Nosotros esperamos que, después de jugar, tú seas una de ellas.
Porque El descubrimiento de la Mente nace, ante todo, como un juego. Hemos querido crear una experiencia para que te diviertas, investigues, te sorprendas y quieras descubrir qué se esconde detrás de cada puerta.
Pero también queríamos aprovechar el juego para acercarte a una historia fascinante que ocurrió aquí, en Tenerife. Una historia en la que se mezclan ciencia, animales, una guerra mundial y sospechas de espionaje. Porque las acusaciones contra Köhler no fueron una simple invención. Durante la Primera Guerra Mundial, su presencia en Tenerife y las sospechas sobre sus comunicaciones con Alemania despertaron el interés de los servicios de inteligencia británicos. Mientras Europa estaba en guerra, Canarias, oficialmente territorio neutral, ocupaba una posición estratégica en el Atlántico.
Y esa historia nos pareció demasiado interesante como para dejarla olvidada en un libro. Por eso hemos intentado que, al entrar en nuestra Casa Amarilla, no solo entres en un Escape Room, queremos que entres, en cierta manera, en el 1916 de Canarias.
A lo largo del juego encontrarás objetos, decoración, monedas, útiles, mobiliario, música y textos recuperados de la época y otros que han sido reproducidos, hemos intentado evitar los falsos históricos, sin poder evitar algunos necesarios. Pero todo está inspirado en la época. Hemos intentado reconstruir un pequeño fragmento de aquel mundo para que puedas sentir que, durante 80 minutos, has viajado al Tenerife de principios del siglo XX.
También hemos querido mostrar una parte que hoy puede resultarnos incómoda: la experimentación animal de aquella época. La relación con los animales, su cuidado y las condiciones en las que se realizaban determinados experimentos eran muy diferentes de las actuales. Todavía faltaba casi un siglo para que aparecieran las leyes y los principios de protección animal que hoy consideramos imprescindibles en la investigación.
Por eso, aunque este juego está inspirado en la historia de Köhler, también pretende invitarnos a mirar el pasado para entender el presente.
Este proyecto no lo hemos construido solos. En su desarrollo han participado historiadores e historiadoras, psicólogos y psicólogas, ingenieros e ingenieras mecánicas y, por supuesto, personas apasionadas por los Escape Rooms.
Entre todos hemos intentado crear algo que funcione, primero y sobre todo, como un juego. Que te diviertas, que tengas ganas de resolver el siguiente enigma, que quieras saber qué hay detrás de la siguiente puerta. Pero, si además de divertirte, sales de aquí sabiendo un poco más de historia, de psicología y del lugar en el que vives o estas de paso, habremos conseguido algo todavía mejor: que te sientas orgulloso de sentir Canarias.
Nos gustaría que este juego te ayudara a descubrir que Canarias ha sido un lugar donde han convivido muchas culturas, que nuestra identidad se ha forjado recibiendo gentes de todo el mundo pero además no ha sido solo un lugar al que han llegado historias desde fuera. También ha sido un lugar desde el que se han construido historias que han tenido repercusión en el mundo.
La historia de Köhler es una de ellas. Pero como todas las grandes personalidades... tampoco estuvo solo. Porque detrás de los chimpancés, de los experimentos y del científico alemán había otra figura fundamental: Manuel González García (1887-1976) o como le conocían por aquí: Manolo el de los machangos, natural de La Orotava. Fue el cuidador de los chimpancés. Convivió con ellos, los conoció, los alimentó y participó directamente en el día a día de los experimentos. Mientras Köhler estudiaba cómo resolvían los problemas, Manolo estaba allí para comprobarlo. Quizá, dicho en términos actuales, fue algo así como el becario más importante de la historia de la psicología.
Pero seguramente fue mucho más que eso. Sin su trabajo, su conocimiento de los animales y su dedicación, quizá muchas de aquellas investigaciones no habrían sido posibles. Por eso creemos que Köhler merece ser recordado. Pero Manolo también.
Y quién sabe... Quizá algún día Manolo González, el de los machangos, también tenga su propio Escape Room. Déjanos pensarlo.
Pero ya sabes, esto sólo es un Escape Room, disfrútalo, por favor.